por Celia Arias

El otro día fui al cine a ver un documental sobre Louis Tomlinson, un cantante de One Direction, de cómo empezó con el grupo y luego tuvo que buscarse la vida cuando se separaron.

En una de las escenas, Louis hablaba sobre su perfeccionismo. 

De hecho, le costaba bastante relajarse en los primeros conciertos en solitario, porque no tenía el resplado del grupo, sentía que desafinaba y no se veía merecedor de estar allí.

Louis Tomlinson

Y aquí viene lo curioso.

Cada vez que salía al escenario, la gente lo adoraba. 

Montones de fans hacía cola y acampadas durante días para verlo en concierto, incluso cuando había nieve o lluvia.

Pero él seguía sin creérselo del todo y se agobiaba cada vez que cantaba para esas personas. Incluso sabiendo que había nacido para la música.

Hasta que cambió el chip.


Y fue cuando se dio cuenta de que hacer feliz a la gente, cantar para ellos, pasárselo bien en el escenario y dar todo de sí, en definitiva, disfrutar, era lo único importante.

¿Que desafinaba? Ya lo haría mejor.

¿Que un día no estaba inspirado? Otro saldría bien.

Y así fue como empezó a componer mejores canciones y a dar conciertos inolvidables.

Cuando escribimos, nos pasa algo parecido. 

En vez de relajarnos, disfrutar de ese proceso de crear la historia y descubrirla, a veces nos agobiamos y bloqueamos porque:

  • Queremos que el primer borrador salga perfecto
  • Tenemos una batiburrillo de información sobre técnicas en la cabeza y queremos usarlas todas.
  • Nos empeñamos en seguir la estructura X, aunque no case con nuestra historia.
  • Nos comparamos con otros escritores.
  • y un largo etcétera. 

Y no es malo querer que se quede lo mejor posible.

Por supuesto que no.

Pero déjame que te cuente un truco que te hará más feliz a partir de ahora:

Cuando escribes tu borrador, no hace falta que salga perfecto a la primera.

Para nada. 

De hecho, tienes montones de momentos después para reposar, pulir, perfilar, reescribir, mejorar…

Y si sale regular, el próximo será mejor. Porque la escritura es evolución constante y no siempre podemos ser perfectos.

Por eso, te animo a que disfrutes de la escritura, de ese primer borrador, de conocer a los personajes, de adentrarte en tu mundo y en tu historia, de darte momentos para parar, de practicar una y otra vez…

Ya tendrás tiempo de pulir y mejorar después, cuando llegue el momento para ello.

En el tiempo de escritura, lo fundamental es pasárselo bien.

Así crearás mejores historias.

TIP

A la hora de autocorregir tu libro, si buscas errores de estructura y de estilo a la vez, podrías agobiarte o podrían escaparse fallos.

Por eso es mejor revisar por capas, es decir, por bloques de contenido y en varias lecturas con sus modificaciones correspondientes: una primera lectura solo para la historia, otra para mejorar la redacción, otra para errores de estilo y ortográficos, etc.

Fuente: https://celiaariasfernandez.com/

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